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Volver a dormir con los padres: una conducta superada que volvió con la pandemia

La angustia que sienten los niños en relación al coronavirus se ha visto reflejada en que retoman comportamientos que en sus primeros años de desarrollo les daban seguridad. Psicóloga de la Red Cognita explica que ellos comunican a través del cuerpo aquello que no pueden manifestar con palabras, y sugiere a los padres abrir espacios para que los hijos expresen sus temores.

En el último tiempo, algunos padres y apoderados han reportado un retroceso en el desarrollo conductual de sus hijos pre escolares como consecuencia de la pandemia. Señalan que conductas que ya estaban superadas, como dormir con los padres, que los acompañen mientras concilian el sueño o pedir atención en forma constante han vuelto a aparecer.

Para la psicóloga de la Red de Educación Cognita, Ximena Sandino, los temores y aprensiones de los niños en relación al contexto Covid, los han llevado a manifestar estados de mayor inestabilidad, sensibilidad e irritabilidad, lo que a su vez genera que se sientan más inseguros, y por ende, volverse más dependientes de los padres. “Están buscando más cercanía y atención, por ejemplo, pidiendo dormir con ellos de nuevo o que los acompañen para conciliar el sueño a pesar de que antes ya se dormían solos sin necesidad de compañía, sostiene.

La especialista aclara que las evidencias científicas recién se están recabando, pero sobre la base de la experiencia profesional diaria con familias y estudios relacionados con otras situaciones de crisis, se ha podido observar que a medida que los niños llevan más tiempo en sus casas en cuarentena, y con las interacciones sociales restringidas, “han comenzado a demandar más espacio para estar con sus padres, y más instancias de interacción y necesitar más apoyo para distintas cosas, especialmente en relación a temáticas tales como resolución de conflictos en peleas entre hermanos (mediación) o apoyo para regular sus emociones, las que se han vuelto más intensas en muchos casos”, afirma.

Foto por Aditya Romansa en Unsplash

Si bien hay conductas que tienden a repetirse en todos los pre escolares, como miedos, irritabilidad y dificultades para dormir, la psicóloga de Cognita afirma que se evidencian diferencias entre las distintas familias. “Las características particulares de cada niño y su sistema familiar, los conflictos a los que cada familia se enfrenta hoy y las maneras de abordar estas situaciones con los hijos, marcan diferencias. Por ejemplo, un niño que desde antes tendía a ser ansioso o miedoso, es muy posible, que en este contexto se vean agudizadas esas emociones. Por otra parte, si el niño ha estado expuesto a imágenes en televisión o como padres hemos estado con miedos, es muy probable que también los niños estén más preocupados o temerosos”, explica. 

Un refugio frente a la inseguridad

Según sostiene Ximena Sandino, los niños perciben cuando hay un entorno de tensión, o cuando los padres están preocupados y nerviosos, y reaccionan frente a ello. “A esta edad, ellos se expresan a través de su cuerpo,y a través de este tipo de manifestaciones, como conductas regresivas, aquello que no pueden expresar con palabras. Nuestros hijos están percibiendo que el contexto que los rodea es inestable, marcado por una fuerte incertidumbre y noticias de alto impacto. Ven o escuchan en el ambiente, directa o indirectamente, informaciones sobre la situación actual -incluso de su propia familia- que les van provocando angustia, ante lo cual, como un modo de protegerse, inconscientemente, deciden refugiarse en conductas que en los primeros años de su desarrollo les daban seguridad”, acota.

Como sugerencia para los padres, la especialista de Cognita recomienda abrir espacios de diálogo para conversar sobre la pandemia y la cuarentena. “Hemos visto a muchas familias hacerlo, lo cual ha permitido que los niños comprendan lo que está ocurriendo y expresen sus preocupaciones o emociones. Esto ha facilitado que los niños lleven mejor la situación, que los adultos podamos acompañarlos y acoger sus necesidades particulares.

Finalmente, Sandino recalca que es muy importante que los adultos presten atención a su propio estado emocional frente a la situación actual y, a partir de ahí, intentar generar entornos de mayor calma, seguridad y confianza, mostrándose disponibles, cercanos y compresivos, sin enjuiciar las conductas de sus hijos. “Es fundamental, abrir espacios para que los niños expresen aquello que les ocurre, poniendo en práctica rutinas como jugar en familia, contar cuentos, expresarse a través del arte, bailar y dinámicas de expresión de emociones. Y si hay algún aspecto que los padres no se sienten capaces de manejar, no deben dudar en buscar ayuda profesional a tiempo”, concluye.

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